IBERISMO, ¿ASPIRACIÓN O REALIDAD?

Carlos Lázaro Madrid

Lunes, 29 Abril, 2019

Cuando creemos en una cosa hasta la médula, parece que no existe nada ni nadie capaz de cambiar nuestro parecer. En mi caso, creía que, pese a que Portugal es un país aliado, al que numerosas veces hemos prestado ayuda (incendios forestales y otras catástrofes), y del que la hemos recibido (sin ir más lejos, tras el accidente ferroviario de Santiago, cuando el país luso nos ofreció asistencia sanitaria y de rescate), nuestras diferencias políticas (para comenzar, Portugal es una República, y España una Monarquía) harían inimaginable una unión entre ambos países. Pero, iluso de mí, andaba bastante equivocado.

Una encuesta del Real Instituto Elcano del año 2016 dio a conocer que un 78% de los portugueses encuestados estarían dispuestos a una unión política con España. Una cifra muy elevada que ha vuelto a poner sobre la mesa el iberismo como proyecto político. ¿Pero qué es el iberismo? La RAE lo define como la “doctrina que propugna la unión política o una especial relación sociopolítica entre España y Portugal”.

Investigando sobre ello, queda claro que España y Portugal siempre han tenido - y tienen-, una buena relación internacional; y muestra de ello son los numerosos tratados y acuerdos históricos que ambos países firmaron a lo largo del tiempo. Solo hace falta recordar los primeros pactos donde ambos países acordaron cómo repartirse los nuevos territorios a descubrir, y preservar la paz entre ambos reinos. Por ejemplo, el Tratado de Alcáçovas, por el que se acordó un reparto de los territorios que castellanos y portugueses descubrieran en el océano Atlántico y costas de África, o el Tratado de Zaragoza donde se delimitaron las zonas de influencia portuguesa y española en Asia; o el más que conocido Tratado de Tordesillas por el que se acordó la división del continente americano.

Aspectos históricos aparte, tras la crisis económica de 2008 ha habido un auge del iberismo, un movimiento que aspira a la unión entre ambos países que, según distintas encuestas, es vista con buenos ojos a un lado y otro de la península. Este movimiento ha derivado a la creación de Iber, un partido político que desde el año 2013 promueve no solo la unión de España y Portugal, sino de los tres países que conforman la Península Ibérica, de Andorra, Portugal y España.

Los motivos que promulgan esta unión están en aunar fuerzas entre los países iberos, con el fin de hacer frente a la crisis económica, cuyas consecuencias aún sufrimos en la actualidad.

A mi juicio no me parece disparatada la idea de “aunar fuerzas”. Me viene a la mente el conocido refrán “la unión hace la fuerza”, el cual considero una de las mejores maneras de hacer frente a los grandes problemas que acechan el mundo actual (como el cambio climático, el terrorismo, la inmigración, los ataques cibernéticos). Todos ellos, ahora más que nunca, necesitan una respuesta global donde se aúnen esfuerzos y prevalezcan los principios básicos de solidaridad, diálogo, cooperación; pues es insuficiente ya la respuesta nacional ante tales problemas.

A todo esto, me resulta paradójico que encontrándonos ante tantos problemas a nivel global, aún hayan movimientos e ideologías que promulguen la separación y no la unión de los pueblos.

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