LA PROTECCIÓN DE DATOS: UN DERECHO PARA EL ENTORNO DIGITAL

Daniel Jove Villares

Jueves, 20 Junio, 2019

Esta ponencia toma como referencia el capítulo (del mismo nombre) incluido en “Juventud y Constitución: un estudio de la Constitución española por los jóvenes en su cuarenta aniversario”. Un libro editado y publicado por la Fundación Manuel Giménez Abad de Estudios Parlamentarios y del Estado Autonómico.

La presentación tiene como hilo conductor la evolución y consolidación del derecho a la protección de datos, poniendo de relieve la flexibilidad del artículo 18.4 de la Constitución. Un precepto que, desde esa lacónica referencia a la limitación del uso de la informática, ha ido modulándose hasta convertirse en la sede del poliédrico derecho a la protección de datos.

En la configuración y delimitación de este derecho ha jugado un papel muy significativo el Derecho internacional y, singularmente, el Derecho de la UE. Ha sido la Unión quien, con sus exigencias en Schengen, con la Directiva 95/46 y, especialmente, con el Reglamento General de Protección de Datos ha ido marcando el paso y la línea a seguir en lo que a la regulación y protección de este derecho se refiere. Sin olvidar, por supuesto, el importante papel desempeñado por la jurisprudencia del Tribunal de Justicia.

Por su parte, el legislador español y el Tribunal Constitucional han sabido adaptar la realidad jurídica española al contexto internacional operando, así, como un binomio capaz de conjugar las necesidades internas con las exigencias externas.

De todo este proceso evolutivo se extraen 2 conclusiones. De una parte, la enorme ductilidad del 18.4 CE, cuya indeterminación inicial se ha mostrado sumamente útil a la hora de adaptar la interpretación del precepto a las necesidades que el desarrollo tecnológico iba demandando. Y, de otra, el papel cada vez más protagónico que la UE está asumiendo en materia de derechos. Papel protagónico que una eventual reforma de la Constitución debería reflejar. La mencionada reforma debería afectar, también, al artículo 18.4 CE para hacerle decir lo que, de facto, ya representa. Contar con unas bases sólidas es el mejor modo de afrontar la constante evolución y los desafíos de la era digital.

Desafíos que afectan a múltiples derechos, no solo a la protección de datos. Por este motivo, en la última parte de la ponencia, se hizo hincapié en la necesidad de llevar a efecto una reflexión sosegada y profunda sobre la salvaguarda de los derechos en el entorno digital. Reflexión que el Título X de la nueva Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales puede incentivar, a pesar de algunas reticencias en cuanto a cómo el legislador ha afrontado la regulación de esta problemática.

Escuela de Gobierno

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